Emprender después de los 50 años

Soy un « cincuentañera »

Vivo, con aspecto fabuloso, dinámica, entusiasta, en buena forma, en plenitud mental, hiperactiva, con, por lo menos, mil ideas cada hora pasándome por la cabeza, y…

¡emprendedora!

Por lo tanto, no dudemos en gritar alto y claro:

¡Sí, emprender después de los 50 años es posible, y sí, es una buena idea!

Si bien es cierto que el emprendimiento puede ser una solución que puede ser beneficiosa para favorecer el empleo de más de 50 años,

Es sobretodo el deseo de cambio de rumbo, de sacar beneficio a la experiencia, de exprimir la agilidad empresarial

Lo que impulsa a los cincuentañeros a lanzarse a esta gran aventura.

¿Cuáles son las fortalezas de un cincuentañero?

Éstas son múltiples. Los cincuentañeros, cargados de proyectos, tienen indudablemente una gran ventaja sobre los Juniors.

  • Para empezar, se benefician de una red de clientes y proveedores, así como contactos con inversores que les pueden dar el apoyo financiero. Salvo, evidentemente, que vengan de un largo periodo de desempleo que les haya hecho estar desconectados del sector.

  • A parte de las relaciones laborales establecidas, los cincuentañeros han adquirido, a lo largo de los años, un conocimiento de su sector de actividad y una experiencia de la que pueden sacar provecho.

  • El aplomo de un empresario experimentado y la astucia de un viejo zorro de los negocios

    ¿Cuáles son sus razones para emprender?

    De entrada, ¡porque tienen ganas de hacerlo!

  • Ganas de cambiar de vida profesional, incluso si el emprendedor cincuentañeros continúa en su campo predilecto, el cambio a un estatus diferentes impulsará y mejorará sus habilidades.

  • Ganas de salir de la ruIna.

  • Ganas de tomar nuevos riesgos.

  • Ganas de volver a encontrar la pasión por trabajar en buscar nuevas metas.

  • Ganas de seguir siendo visto como un “lobo” de los negocios.

    Además, surge la necesidad…

    Los cincuenta es un periodo crucial para los trabajadores.

    De hecho, en el contexto económico actual, no es raro el encontrarse sin empleo

    … se tenga la edad que se tenga.

    Además, puede resultar muy difícil volver a encontrar trabajo una vez pasada la barrera de los cincuenta.

    Las agencias o instituciones de búsqueda de empleo generalmente establecen la edad límite en los 50 años, y los reclutadores son cada vez más reacios a apostar por un trabajador que consideran demasiado viejo o caro.

    La consecuencia de este fenómeno es que, cada vez más, los trabajadores de más de cincuenta años se reciclan mediante la creación de su propia empresa

    La mayor parte de los cincuentañeros con trabajo o en búsqueda de empleo con quienes he tenido el placer de cruzarme dicen estar preparados para emprender. De hecho, fortalecidos con su experiencia, sus habilidades y su red de contactos, estos “emprendedores senior”, como me gusta llamarles, tienen todas las razones para lanzarse al emprendimiento con una cierta seguridad.

    Me gustaría destacar a todos los cincuentañeros que emprenden, porque, al contrario que en algunos países escandinavos o en EEUU, casi nadie les anima a emprender en nuestro país más allá de los 50 años, al igual que en la mayor parte de países latinos…

    Lamentablemente existe una cierta marginación de los trabajadores de más edad que se encuentran sin empleo.

    A menudo, son vistos con cierta pena por la sociedad: “los pobres cincuentañeros, sin trabajo… su vida se ha terminado… nunca recuperarán su puesto”.

    Todo esto empieza por la familia y los amigos que les echan atrás, directamente seguido por los interlocutores a los cuales se abren, quienes creen que ya no pueden dar la talla; por las políticas que proclaman alto y claro el favorecer a los jóvenes; por los sindicatos, quienes les

    invitan a conservar sus beneficios sociales o sus activos bancarios, y quienes les desmotivan a tomar riesgos financieros; y hasta su médico de cabecera, quien le aconseja que cuide su salud.

    Y, aunque es verdad que hay algunos que tienden a darse por vencidos, a sentarse delante de la televisión antes que a realizar un listado de contactos,

    ¡Muchos tienen un muelle increíble, deseando internarlo una y otra vez!

    Y está claro que, para la mayoría de los cincuentañeros que se han atrevido a emprender:

    1. El negocio que han elegido ha funcionado bien.

    2. Siguen trabajando pero de forma diferente.

    3. Encuentran el placer de descubrir nuevos oficios.

    4. Son rentables.

    5. Tienen confianza de cara a bancos y autoridades

    6. ¡Son libres!

    7. Están felices de haber encontrado un estatus social que les gusta, a veces en base a otras cualidades.

    8. Han encontrado su Zen…

    Está claro que también hay que ver la otra cara de la moneda, y es que los cincuentañeros están sometidos a las mismas reglas que todo emprendedor.

    Por ejemplo:

  • Por supuesto, el gran problema de todo esto son las consecuencias financieras. Sus ingresos se reducen, sobretodo al comienzo de su nueva actividad empresarial. Algunos de ellos Ienen la suerte de contar con algunos ahorros que les permiten disponer del Iempo necesario antes de empezar a generar ingresos.

  • Si provienen de un puesto de responsabilidad, deben volver a aprender a trabajar sobre el terreno, a converIrse en un empresario ágil, y, para algunos, esto conlleva incluso preparar el café, pasar el aspirador o fotocopiar ellos mismos sus documentos,

    … incluso, no seguir disponiendo del privilegio de ser recibido personalmente por el director de su banco.

  • Cuando el emprendedor deja un buen puesto, desaparece de un día para otro del panorama. De tres invitaciones por noche, pasa a nada de nada. Incluso sin ser aficionado a este tipo de cosas, es un poco dificil al principio.

    He comprobado que la mayor parte de los cincuentañeros emprendedores afrontan estos pequeños contratiempos con mucho humor.

    Han creado su empresa después de los 50

    ¡Y están orgullosos!

    Los emprendedores de 50 años y más, tienen a su disposición importantes ventajas en la creación de empresas, habilidades sólidas, una contrastada experiencia, y una sólida red de contactos profesionales y personales.

    El resultado de la experiencia de algunos emprendedores a quienes he tenido la oportunidad de seguir, y a quienes la edad no les ha asustado a la hora de crear una nueva aventura empresarial, en la cual han sabido sacar provecho de las habilidades adquiridas a lo largo de su vida profesional, sin olvidar el cubrir sus lagunas, es súper posiIvo.

    Se embarcan en nuevos desafios, son súper activos, empresarios ágiles, reflejan nuevas oportunidades, diferentes perspectivas, son proactivos en el área escogida después de una cuidadosa reflexión, además de estar en perfecta armonía con su nueva vida.

    Cubrirse las espaldas.

    Si los emprendedores junior persiguen más o menos el mismo objetivo, los cincuentañeros se enfrentan a diferentes problemáticas.

    Es necesario distinguir entre dos perfiles:

    • El primer caso hace referencia a un empresario experimentado, que supera los sesenta años y que crea su propio empleo para mantenerse hasta la jubilación y obtener ingresos adicionales.

    • El segundo caso, un cincuentañero que todavía tiene quince o veinte años de trabajo por delante y quiere establecer un verdadero negocio.

    ¡Para estos últimos hay mucho en juego!

    Será necesario cubrirse las espaldas desde el punto de vista material.

    Le patrimonio es un asunto muy a tener en cuenta y más a los 50 años. No podemos permitirnos el lujo de ponerlo en peligro.

    Es estrictamente necesario la realización de un estudio del proyecto propuesto para verificar su viabilidad y elegir el estatus jurídico que mejor proteja nuestros bienes. Es decir, separar nuestro patrimonio del de la empresa mediante la creación de una nueva persona jurídica.

    ¿Y para nosotras, las mujeres?

    ¡Vamos!, un pequeño paréntesis para animarnos.

    ¿Y si los 50 años fueran la mejor edad para lanzarse a una aventura empresarial femenina?

  • Nuestros hijos ya han crecido y son más autónomos, al menos ¡eso esperamos!

  • Nuestros cónyuges están también dispuestos al cambio como hemos visto más arriba.

  • Tenemos ante nosotras nuevos retos profesionales.

  • Tenemos gran cantidad de ideas revoloteando por nuestra mente.

  • Tenemos esa capacidad femenina muy particular de análisis.

  • No tenemos inhibiciones.

  • 50 años es un magnifico momento para una nueva vida.

  • ¡La fortaleza está en nosotras!

En fin, pensad que existen asociaciones totalmente dedicadas a mujeres empresarias, mujeres que les gustaría emprender o mujeres que son las esposas activas de un emprendedor, y quienes se les da la bienvenida con entusiasmo, se les guía, ayuda, entrena y supervisa en sus actividades en un buen ambiente de colaboración.

Concluiré con el mejor ejemplo.

¡A los 92 años, ella es diseñadora en Silicon Valley!

Aunque es cierto que esto es un extremo…

Barbara Beskind es una nonagenaria consultora en diseño de productos para personas mayores en el corazón de Silicon Valley desde hace 3 años.

De hecho, seguramente desentone con todos esos treintañeros de camisas blancas.

Contratada por Ideo después de una simple candidatura espontánea que había enviado después de haber visto una retransmisión del programa “60 minutos”, ahora está en cargada de visualizar productos diseñados para personas mayores.

Sus compañeros dicen que su presencia cambia la percepción y la forma en la que los objetos son diseñados.

Ella afirma que esta experiencia es un poco “la guinda del pastel” a su carrera. En su opinión, es dificil para los jóvenes imaginar la vida y las necesidades de los ancianos. ¡De eso se encarga ella!

Pensar “fuera de la caja”, es su lema.

A pesar de sus problemas de vista, ella sigue en la brecha. “No entiendo la tecnología pero la aprecio”, explicó en una entrevista. “Tengo un teléfono móvil muy simple, que funciona con la voz y que tiene una pantalla más grande que mi ordenador.”

Para Barbara Beskind, la edad ayuda a pesar “fuera de la caja” y “ser más ella misma”. Además tener una visión del mundo más grande que ella misma, le ayuda a poseer una visión más productiva, más positiva y más grande.

… Cuando la filosoQa se alía con la sabiduría.

Es motivador ver que toda edad puede tener su propio valor añadido en el mundo del trabajo y que,

¡SÍ!

a los 92 años todavía podemos encontrar una nueva vida profesional con toda independencia.

Manuel Gutiérrez Ruiz

Expert-comptable, associé Cabinet Gutierrez Breesch